viernes, 2 de enero de 2015

Si cambias algo... algo puede cambiar.

Si nos sentimos mal, no nos salen las cosas como queremos, las desgracias y el dolor se suceden en nuestras vidas, nos angustiamos y no encontramos la salida a tanta desesperación. Arremetemos culpando al mundo, a los demás de nuestras desgracias y mala suerte. Ni nos hemos parado a pensar que realmente no sirven los paradigmas o creencias limitantes, que a lo largo de nuestra vida fuimos atesorando como pautas de razonamiento. Ideas que tenemos sobre el mundo, el futuro, lo bueno, lo malo, como debemos ser o no, y crean suposiciones y prejuicios que determinan nuestra forma de sentir y de pensar, condicionando la actitud y los procesos de toma de decisiones. Esas que, podemos comprobar, no nos conducen a la felicidad. Y aunque, según dijo Einstein, sea más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio, la felicidad merece la pena. Un abrazo.

1 comentario:

  1. cierto, todo depende de nuestra actitud
    me gustó mucho esta reflexión
    abrazos para ti

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