domingo, 2 de agosto de 2015

Reencontrar el placer

Periódicamente, buscamos en los recuerdos esas historias inconclusas; en especial a sus protagonistas, con deseo de volver a saborear el placer.

Aunque, en realidad, todas las historias o sucesos en nuestra vida podemos considerarlos inconclusos; hay algunos hechos que nos quedan grabados a fuego. Que nos dejaron esa sensación de... "que hubiera ocurrido si... ?" o ... "me hubiera gustado ... pero no tuve tiempo en ese momento." o... "en aquel momento deseaba mucho... pero no me encontraba en una situación propicia".

Luego pasa un tiempo determinado y se vuelve a repetir ese deseo, ese anhelo, esa pasión. Ya no nos encontramos en el mismo lugar, estamos rodeados de distintos protagonistas y distintas circunstancias, en cambio esa inquietud permanece intacta, incluso con mayor intensidad.

Nuestros sueños se alteran, nuestra percepción de la realidad se ve influenciada, nuestros actos cotidianos cambian... y todo por ese impulso vigoroso que fluye de nuestra alma. Con distintos matices: voluptuoso, apaciguador, reconfortante, sexual, estimulante, caótico, estremecedor, fetichista, complaciente, etc... Puede cambiar el rumbo de nuestra vida en ese momento. Puede que continuemos esa historia donde la dejamos. Lo que es seguro que quedará, gratamente, impresionada nuestra existencia. Creciendo en el camino hacia el placer y la felicidad.

lunes, 27 de julio de 2015

El Miedo

“Si sientes miedo, sientes miedo. ¿Para qué convertir el asunto en un problema? Reconoce que tienes miedo, al igual que posees dos manos. ¿Para qué crear un problema? Es como si te preguntaras por qué tienes una nariz, en lugar de dos.

El miedo está allí y lo único que debes hacer es tomar nota y aceptarlo. Acéptalo y no te preocupes. Verás que súbitamente desaparece.

Esa es la alquimia interior: los problemas desaparecen tan pronto como se aceptan, pero se agrandan y complican cuando se entra en conflicto con ellos. Claro que hay sufrimiento y con él viene el miedo. Pero acéptalo porque no hay nada que puedas hacer al respecto. No pienses que estoy hablando de pesimismo al decir que no puedes hacer nada al respecto. Cuando digo que no hay nada que puedas hacer, te estoy dando la clave para solucionar el problema.

El sufrimiento es parte de la vida y del crecimiento, y no hay nada de malo en él. El sufrimiento se convierte en algo malo solamente cuando es destructivo, y no se utiliza para crear; el sufrimiento se convierte en algo malo solamente cuando la persona sufre y no aprende nada de su sufrimiento. Yo quiero decirles que cuando el sufrimiento deja lecciones es una fuerza creadora.

La oscuridad es bella cuando insinúa la pronta aparición del alba; la oscuridad es peligrosa cuando es interminable y no insinúa un amanecer. Es peligrosa cuando sencillamente se perpetúa y la persona continúa moviéndose como autómata en la rutina de su círculo vicioso. Esto te puede suceder si no estás alerta: por querer salir de un sufrimiento, terminas creando otro, y para escapar de ese creas otro, y luego otro, y así sucesivamente. Y todos esos sufrimientos que no has vivido continúan aguardándote. Han escapado, sí, pero simplemente para caer en otro sufrimiento, porque la misma mente que creó el primer sufrimiento, crea también los siguientes. El sufrimiento siempre estará ahí porque es una creación de la mente.

Acepta el sufrimiento y atraviésalo; no escapes. Es una dimensión completamente diferente en la cual debes trabajar.

El sufrimiento está ahí; sal a su encuentro, atraviésalo. El sufrimiento estará ahí, de modo que acéptalo. ¿Qué temblarás? ¡Entonces tiembla! ¿Para qué fingir que no tiemblas, que no sientes miedo? Si eres cobarde, pues acéptalo.

Todas las personas son cobardes. Aquellas a quienes llamamos valientes solamente están fingiendo porque muy en el fondo son tan cobardes como el resto del mundo. En efecto, son quizá más cobardes porque para crear su cobardía se han fabricado una máscara de bravura y tratan de actuar de tal manera que nadie piense que son cobardes. Su bravura es apenas una fachada.

¿Cómo podemos ser valientes? La muerte está ahí. ¿Cómo podemos ser valientes si somos apenas hojas sacudidas por el viento? ¿Cómo podría no temblar una hoja? Cuando el viento sopla, la hoja se estremece. Pero nunca acusamos a la hoja de cobarde. Sólo sabemos que está viva. Así, cuando tiemblas y el miedo se apodera de ti, eres como una hoja al viento -¡hermoso! ¿Para qué formar un problema de ello?

Pero la sociedad todo lo ha convertido en problema.

Cuando un niño siente miedo de la oscuridad le decimos: “No tengas miedo, sé valiente”. ¿Por qué? El niño es inocente; es natural que sienta miedo en la oscuridad. Pero lo obligamos a ser valiente y a esforzarse por serlo. Entonces, se llena de tensión y se limita a soportar la oscuridad; todo su ser está tenso y listo para temblar, pero el niño se reprime. Ese temblor reprimido lo perseguirá durante toda la vida. Habría estado bien temblar en la oscuridad; no habría nada de malo en ello. Habría estado bien llorar y correr y refugiarse en los brazos de sus padres, no había nada de malo en ello.

Ese niño habría salido de la oscuridad con mayor experiencia y mayor conocimiento. Después de temblar y sollozar en la oscuridad se habría dado cuenta de que en realidad no había nada que temer. Al reprimirlo, nunca logras experimentar el fenómeno en su totalidad y no extrae de él lección alguna.

La sabiduría viene con el sufrimiento, a través de la aceptación. Cualquiera que sea la situación, siéntete a gusto en ella…

¡Eres hermoso! Acéptalo y, no importa lo que suceda, permite que pase y vive la situación.

El sufrimiento no tarda en convertirse en aprendizaje, en cuyo caso se convierte en una fuerza creadora.

El miedo te dejará intrepidez y la ira te dejará compasión. Al comprender el odio, nacerá en ti el amor.

Pero eso no sucede creando un conflicto, sino viviendo con la consciencia alerta.

Acepta y atraviesa la situación”


Osho



miércoles, 25 de marzo de 2015

El dolor

Ya pasó el momento en el que el dolor físico se hizo tan profundo como para desear la muerte. Y comienzas a jugar con él.

viernes, 20 de marzo de 2015

Cayendo en picado


domingo, 8 de marzo de 2015

La senda del olvido

Cuando eres apartado de la Fragua de Vulcano y ves prácticamente imposible terminar la Gran Obra y conseguir la Piedra Filosofal, te hundes en la oscuridad, donde no consigues la paz, ni la esperanza. Te engulle una vorágine de acontecimientos kármicos que te arrastran al fin. Puedo dejarme llevar o descubrir dentro del caos, una nueva fórmula mientras tenga suficiente materia.

Y, me encuentro conmigo mismo. Me miro al espejo y veo la imagen de la decrepitud, veo a un ser que no reconozco ya. Alguien a quien se le terminaron las oportunidades, a quien ya tiene desde hace tiempo cerradas las puertas del jardin de las Hespérides. Un ser que ha de conformarse, a partir de ahora, con su propia y única compañia. Seguir por la senda de la indiferencia y el olvido hasta que entregue mi cuerpo a la tierra.

Mientras tanto, la angustia se aferra a mi garganta y me va asfixiando lenta e irremediablemente. Poco a poco voy perdiendo las fuerzas y las ganas de sobrevivir una vez más. Por lo menos, puedo decir que lo intenté en varias ocasiones. Me quise creer que el esfuerzo no era en vano y con eso fuí hacia adelante hasta llegar a este punto de inflexión y conclusión. Se agotó la última gota de esperanza y como todo lo que comienza, termina.

jueves, 5 de febrero de 2015

Escapa de la red

Tras cerca de 20 años publicando en las hoy mal llamadas "redes sociales", puedo ver que ahora ya no existe aquella comunicación personal y desde el corazón. Dónde, incluso por la forma de redactar el post o entrada, sabías quien lo había escrito. Conocías los sentimientos y como consecuencia el alma de esa persona, sin foto pero con su nick y ya no precisabas más.

Hoy nos ciega la brutal avalancha de información verdadera, falsa, interesante, mediocre, etc... a la que muchos nos unimos, compartimos, copia y pega... haciéndonos partícipes con nuestros comentarios o sin más.

Si tenemos a cientos o miles de "amigos" nos llegan hasta repetidas. ¿Cuantas entradas/fotos personales has leido últimamente? ¿Cuántas de éstas te llegaron al corazón? ¿Que es realmente lo que te interesa de las redes sociales?

Ahora ya podemos fácilmente desaparecer entre la multitud y dejar de ser nosotros mismos.

Aunque yo seguiré prefiriéndote a ti. Buenas noches y felices sueños.

martes, 3 de febrero de 2015

Zape

Ayer fué un día para recordar su esencia y transformar las sensaciones. Frío, húmedo, ventoso. Pesadillas al amanecer, presagio nefasto. .. y a las 6 de la tarde, dejando su existencia Zape, el gato que eligió acompañarme mi último año y medio.

Ya pasan 31 minutos de la medianoche. Por la mañana lo enterraré a los pies de aquel viejo árbol donde me acompañaba en mis noches amargas aprendiendo a vivir.

Con su cuerpo enterraré junto a mi gratitud, aquellas lágrimas, una etapa de mi vida y la semilla de mil deseos de amor.

Gracias.

viernes, 30 de enero de 2015

Tu

Aunque nunca pude sentir la seda de tu piel anhelada por mis dedos, el nítido brillo de tus ojos, el fuego de tus labios, la cálidez de tu vientre, el embravecido mar de tu sexo, el dulce aroma a especias de tu pelo, la suave música de tu voz cuando susurras, acompañarás cada día mis sueños hasta aquel del que ya no pueda despertar.

Te quiero.










viernes, 23 de enero de 2015

Con el corazón

"Contempla cada camino de cerca, entonces hazte esta pregunta crucial: ¿me lleva el corazón por esta ruta? Si lo hace, entonces el camino es bueno. Si no es así, es inútil."

Carlos Castaneda

Ahora ya no es tan importante lo material, sino lo justo para transitar por la vida. Ni es tan preocupante la soledad o la compañía si sabes apreciar ese regalo en el camino.

Buenas y frescas noches.

jueves, 22 de enero de 2015

Adicto a tu sonrisa

Reconozco que soy un adicto a las sonrisas. Una de mis dos únicas adicciones.

Me encanta ver sonreir. La sonrisa significa en todos los idiomas: Felicidad.

Me gustan las sonrisas porque me recuerda que yo también puedo ser feliz. De hecho, cuando veo sonreír me siento bien.

Es innegable el poder que tiene la sonrisa y reconozco que esta adicción me tiene subyugado.

Gracias por tus sonrisas. Te quiero.

domingo, 18 de enero de 2015

Entre tus sábanas

Esta noche, como cada noche, regresamos a nuestra cama. Buscando la horizontalidad que nos permita entregarnos a los brazos de Morfeo.  Pero esta noche duermo contigo.

Seguro que volverás a abandonarte cobijándote entre tus sábanas, como yo. Y en el silencio de tu habitación tu mente describirá piruetas recordando tus vivencias, alegrías y preocupaciones... pero yo, esta noche pensaré en ti.

Incluso a veces sientes una profunda tristeza porque no encuentras respuesta o las cosas no te salen como esperabas, incluso tus lágrimas llegan a deslizarse hacia tu almohada... como yo, aunque esta noche... voy a arroparte y darte ese beso de buenas noches.

Que tus deseos y sueños se cumplan; asi como, las penas desaparezcan en la profunda oscuridad de la noche.

Buenas noches, cielo. Te quiero.

lunes, 12 de enero de 2015

Shock

Hay momentos en los que bajas la guardia, en los que te sientes con frío, hasta vulnerable. En los que te sentaría bien una sonrisa, un buenos días, una taza de café ardiente... por lo menos hasta recobrar el calor. En los que cualquier amenaza, insulto o frase inquisitorial asesta un duro y gélido golpe dentro de tu alma; e indefectiblemente te hace descender a los infiernos donde el dolor se hace más amargo y se te nubla la visión de la vida.

Así permanezco en ese estado de shock hasta que recupere el aliento y la vida de nuevo. Sé que volveré a levantarme, otras veces lo hice. Esperaré a que amanezca de nuevo y daré gracias al sol.

viernes, 9 de enero de 2015

¿ Sabes que...

aunque mis sueños sean similares a los tuyos, incluso idénticos, existe un gran porcentaje de posibilidades de que jamás lleguemos a conocernos en persona?

Creo que incluso hay más posibilidades de encontrarnos si nunca nos hubieramos comunicado por aquí. Resulta paradójico, pero si piensas sobre ese pequeño porcentaje de tu vida que dedicas a leer algo o a alguien concreto por aquí, como por ejemplo ahora que estás leyéndome. Y lo comparas con el resto de actividades diarias, lugares que visitas, personas con las que te cruzas, etc... puedes darte cuenta de lo extraño que resulta que en ciertos instantes llegues a relacionarte con ciertos pensamientos y sentimientos con alguien tan desconocido.

A veces, el hecho de que entreguemos por aquí la expresión de algo tan íntimo como nuestra alma puede llegar a producir un gran estremecimiento. Cierto miedo y cierta excitación por la situación comprometida. Las barreras, los complejos, las ropas, las ataduras desaparecen detrás del anonimato físico, no espiritual . Y te das cuenta de que estamos piel con piel. Y podemos llegar a sentirnos, a notar nuestro aliento y aunque nunca lleguemos a conocernos, ni ver nuestro aspecto. .. tu estás bien y yo también.

Te quiero, gracias por estar aqui.

martes, 6 de enero de 2015

Misión en la vida

He aquí una prueba para saber si tu misión en la Tierra ha concluido. Si estás vivo, es que no.

Richard Bach

viernes, 2 de enero de 2015

Si cambias algo... algo puede cambiar.

Si nos sentimos mal, no nos salen las cosas como queremos, las desgracias y el dolor se suceden en nuestras vidas, nos angustiamos y no encontramos la salida a tanta desesperación. Arremetemos culpando al mundo, a los demás de nuestras desgracias y mala suerte. Ni nos hemos parado a pensar que realmente no sirven los paradigmas o creencias limitantes, que a lo largo de nuestra vida fuimos atesorando como pautas de razonamiento. Ideas que tenemos sobre el mundo, el futuro, lo bueno, lo malo, como debemos ser o no, y crean suposiciones y prejuicios que determinan nuestra forma de sentir y de pensar, condicionando la actitud y los procesos de toma de decisiones. Esas que, podemos comprobar, no nos conducen a la felicidad. Y aunque, según dijo Einstein, sea más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio, la felicidad merece la pena. Un abrazo.