sábado, 4 de junio de 2011

Carta a M. (última)

Hola querida M:

Nuestro mundo es una dimensión desconocida e incomprendida por el resto de humanos, o quizás sólo de la gran mayoría de ellos. Las personas que se han relacionado con nosotros han sido, desgraciadamente para ellas, simples compañeros de viaje que elaboraron arcaicos y repulsivos conceptos sobre nosotros. Claro, no sin antes obtener sus "viles y mundanos beneficios", como dirían ellos.

Adorada M., ¿cual fue nuestro pecado para crear en el resto tal intolerancia? Creo que sencillamente actúamos tan libremente como respetuosamente ante los demás. Algunos lo calificaron de obsceno tras saborear las mieles de la lujuria, otros de inhumano tras realizar actos impropios de nuestra especie, la mayoría de antinatural cuando fueron tan naturales ellos mismos al realizarlos.

Romper los tabúes o creencias limitantes ha sido la mayor traba del hombre. A lo largo de la historia han ido calando profundamente en el alma humana; impulsados por los poderosos del momento, sometiendo al hombre a sus intereses. Siendo conocedores de la psicología humana y del devastador efecto que produce el miedo.

Tu bien sabes que complacer tus deseos es mi mayor anhelo; puesto que, tu placer, egoístamente es también el mío. A veces, hemos ardido en el fuego embravecido de la pasión, otras nos hemos sumergido en sensaciones tan profundas como dolorosamente placenteras. Pero, siempre nuestra nave llega a buen puerto. La satisfacción enriquece nuestra felicidad para engrandecer nuestra alma.

Me alegro de haberte conocido, disfrutar y caminar juntos por la senda que muy pocos quisieron recorrer.

Besos, M.

Juan.

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