domingo, 3 de abril de 2011

Sexo por poderes (II)

Me he encontrado con situaciones raras pero ésta es una de las que más. Mi mente enfebrecida, por semejante propuesta de difícil digestión, trataba de encontrar una explicación a lo ocurrido y desembocó en una profunda e incluso dolorosa excitación sexual.

Domingo por la tarde, son las 5. El peso de las dudas lastraba mi decisión de ir a la cita. Mi instinto sexual fue el que al final me arrastró a la cafetería.

Llego a la hora convenida, elijo la mesa del fondo. Espero, tratando de conservar la calma. Y a las 5 y 14 minutos llegan Caroline y Alfredo. Ella lleva un vestido azul con minifalda, los tirantes cruzados por delante realzando sus preciosos pechos y los hombros descubiertos. El cabello rubio dorado, largo y suelto. Sus ojos azul claro, grandes y una sonrisa dulce y encantadora. Realmente no me lo esperaba.

Nos presentamos, sentamos y pedimos té con limón para Caroline, café americano para Alfredo y yo un café corto. Estuvimos charlando de otras cosas, como el tiempo, los cafés, el trabajo, etc... temas intrascendentes, seguramente para observarnos. Las miradas, los gestos, los movimientos de los labios, hablaban de otros temas.

- Juan, escucha! - me dijo Alfredo, mirándome a los ojos.

- Ah, dime, dime, disculpa... estaba... - respondí un tanto desubicado, atontado!... si.

- Vamos a ver, ¿ya tomaste tu decisión?. No te comprometes a nada. Unicamente, me gustaría estar informado, saber de vosotros. Quisiera que todo fuera bien entre vosotros. Yo confío en Caroline y ella en mí. Sólo y exclusivamente disfrute sexual y nunca cuando yo esté presente. ¿Estas de acuerdo? ¿Aceptas? - me dijo Alfredo, ya sin más.

- Pero... ¿cuanto va a durar esto? ¿he de ir a vivir con ella o al revés?... - pregunté

- Va a durar, semanas, meses o hasta cuando te canses o te digamos los dos y no tienes que ir a vivir con ella. Solo cuando ella quiera tener sexo, claro siempre ajustando a vuestros horarios. - dijo Alfredo.

- Pues, en un principio... - dudaba, pero... por otro lado había algo que me espoleaba desde adentro.

- Vale, acepto. Si. - respondí sin pensar ya más.

Alfredo cogió la mano de Caroline y la puso sobre la mía. Era algo así como un matrimonio. Me sentí como eso de (yo os declaro marido y mujer). A continuación me salió de dentro darle un "casto" beso a la novia y ella también a mi. Ella sacó una tarjeta de su bolso y me la dió. Me dijo que le llamase mañana a las 7 de la tarde, si me venía bien. Y así quedó. Me despedí de Alfredo con un apretón de manos y de Caroline con un hasta mañana.

Aun me pregunto ¿como tomar todo esto? ¿me han tomado por un gigoló? ¿merece la pena probar una experiencia nueva? Sé que mi instinto me dice que hay que disfrutar cualquier ocasión que se presente. Y en esta ocasión, dejaré mi mente de vacaciones y escucharé a mi instinto y mi corazón.


(continuará)

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