miércoles, 30 de marzo de 2011

Sexo por poderes (I)

Hola, de nuevo. Tras un largo período en el que he recorrido, casi semanalmente, cerca de 200 kilómetros. Mi alma ha degustado cientos de sensaciones. He vivido historias confesables e inconfesables. Vuelvo para compartir dichas experiencias, sufrirlas o disfrutarlas contigo.

Sexo por poderes


¿Conoces los llamados matrimonios por poderes? Se celebra cuando dos personas quieren casarse pero por cuestiones varias se encuentran cada uno en lugares distintos y no pueden estar los dos presentes en el momento de la celebración del mismo. Así de esta manera podrán casarse gracias a "un poder notarial" que sustituye la presencia física del que está lejos. En el poder se determinará la persona con quien ha de celebrarse el matrimonio.

Te explico esto para que comprendas mejor lo que me ocurrió hace unos meses.

Un fin de semana, por motivos familiares, estuve en Benidorm y fui a tomar ese sábado por la tarde café a un bar. Una céntrica cafetería que yo frecuentaba cuando residía en ese turistico lugar. Mientras estaba saboreando dicho amargo y cálido bebedizo, percibí que un tipo de unos cincuenta años, trajeado, alto, moreno y con bigote poblado no dejaba de observarme. Aunque resultaba un tanto incomoda su mirada, traté de concentrarme en tomarme el café y olvidar al bigotudo. Cuando me dirigí a pagar, el tipo me abordó antes de llegar a caja.

- Hola, disculpa, podría hablar contigo unos minutos. - me susurró, un tanto agitado.
- Bueno... - respondí, imaginando cualquiera de las intenciones de aquel hombre.
- ¿Puedo invitarte? ¿Quieres otro café? - me dijo más tranquilo.
- Bien, gracias, pero tengo un poco de prisa. - le dije, tratando de escapar en cualquier momento.

Mil suposiciones desfilaron por mi mente. Este tipo... ¿me querrá tirar los tejos?, ¿venderme alguna enciclopedia o cafetera?, ¿intentará estafarme?, ¿robarme?,.... ufff. Cualquier cosa imaginé menos lo que iba a proponerme.

- Mira, primero me presentaré. Me llamo Alfredo y trabajo en una sala de fiestas que hay aquí cerca. Es posible que lo que vaya a proponerte sea un tanto extraño, pero es algo que ya hice cuando estaba viviendo mi mujer en Holanda y yo trabajaba en Suiza.

Pensé, bueno, este tipo está casado. No sé muy bien de que va este asunto, pero... ya me está picando tremendamente la curiosidad. Nos sirven dos cafés y continúo escuchando a Alfredo.

- Primero, me gustaría preguntarte algo, si quieres responderme. He observado que tu coche tiene matricula de Valencia. ¿Vives en la ciudad de Valencia?
- Mmm... sí. - respondí, y que observador este tipo con lo de la matrícula, vuelven mis dudas sobre la estafa. Aunque no pierdo nada diciéndole esto, sin concretar.
- Vale, entonces voy a confiarte algo. Mi esposa, Caroline, en este momento vive en Valencia. Caroline y yo, somos una pareja muy activa sexualmente, y aunque por motivos de trabajo y por poco tiempo estaremos separados, debido a que ella vive allí y yo aquí en Benidorm, nos gustaría seguir manteniendo relaciones sexuales.
- Ya, claro. - le dije, aparentando normalidad, aunque ya estaba empezando a pensar que este tipo desvariaba.
- Lo que te quiero proponer es lo que llamamos “sexo por poderes”...
- ¿Como? ... Continúa, por favor. - continúo sospechando lo de la estafa u otras aberraciones... no sé. Este tipo parece serio y correcto...
- Te explico. Cuando nos separamos, por primera vez, por motivos de trabajo, no conocíamos esto del “sexo por poderes” y tanto ella, como yo mantuvimos relaciones sexuales con otras personas y en cierta medida nos fuimos infieles. Después lo pasamos mal y nuestra relación estuvo a punto de irse al traste.
- Si, o sea, ¿no sabíais con quien se relacionaba el otro? ¿lo hacíais a espaldas del otro?. - le pregunté.
- Exacto, por eso. Nos gusta mucho el sexo, no podemos pasar ni un solo día sin este placer. Pero, en cambio, nos amamos y si estuviéramos juntos lo disfrutaríamos diariamente. Entonces, llegamos a un acuerdo de que si nos separábamos de nuevo, cada uno elegiría a la “pareja sexual por poderes” del otro, algo así como el representante de cada uno. Éste, practicaría sexo sin compromisos, en exclusiva con el otro y de esa forma permaneceríamos fieles “a distancia” el uno al otro, mientras durara nuestra separación

- Ah, ya entiendo. Pero, ¿yo?, ¿por qué me elegiste a mi?, ...mmm.. - estaba hecho un lío aunque ya había comprendido el asunto, que situación más morbosa y extraña.
- Jejeje. Si quieres que te sea sincero, no lo sé. Tenía que haber ido a Valencia para buscar allí. Pero ví matricula de Valencia y me dije “aquí llega mi representante”. Aunque, tu eres libre de aceptar. Y aún tienes que conocer a Caroline, que vendrá mañana para buscar y elegir a su representante.
- Uf, disculpa Alfredo, estoy hecho un lío. Es un tanto comprometedor lo que me propones. No sé si aceptar aún. ¿Y si no estoy a la altura? ¿Y si no le gusto a ella?... - me estaba sumiendo en un mar de dudas mientras Alfredo apuraba su café.
- Tu verás, si quieres conocer a Caroline, mañana a las 6 en este mismo lugar. - se dirigió al camarero, le dio 10 euros, mientras mi mente no sabía por donde tirar.
- Bien, así quedamos... - le dije, balbuceante.
- Encantado de conocerte,... - me tendió su mano, muy correcto y sonriente.
- Juan, me llamo Juan. Disculpa. Encantado, si. Gracias por el café. - estrechando su mano y despidiéndome de él. Del tipo que quería que me acostase con su mujer en su lugar, ua!

....
(continuará)

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