sábado, 23 de octubre de 2010

No dejes de soñar

"No rechaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.

La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.

La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
«Yo soy el sol, los cielos, el amor».

Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.

Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra."

Pedro Salinas

Ocaso otoñal - ©2010 serpiente1966

martes, 19 de octubre de 2010

Historias del metro I

El metro vuelve a saltarse los horarios en estos días, y cuando pasan este tipo de incidencias suelen ocurrirme cosas bastante extrañas.

Con media hora de retraso llega a mi estación uno de los nuevos metros en la línea 1 (supongo que son los viejos de las líneas 3 ó 5). Me apresuro a alcanzar alguno de los escasos asientos en sentido de la marcha que están libres, pero una "familia Dalton" los "rellena" todos, despiadadamente. Siempre trato de evitar los asientos enfrentados, puesto que les resulta bastante incómoda mi mirada a muchos pasajeros. Pero no me queda otra opción si quiero sentarme, que ocupar uno de los que están en las filas laterales, que se sitúan a ambos lados del vagón, enfrentadas ambas hileras.

En esa última parada entra un hombre y una mujer, de mediana edad, que se sientan en los únicos asientos vacíos que quedaban, justo enfrente mio, je. El hombre abre un gran libro sobre decoración o diseño, lo ojea brevemente y continúa conversando con la mujer que entró junto a él. Supuse que eran amigos, pareja o conocidos que viajaban juntos hacia el mismo destino pero una parada después el hombre se apeó del metro y la mujer permaneció en su lugar.

Me dió la sensación, a pesar de estar atiborrado el metro, que estabamos solos allí, ella y yo. Cuando la ví llegar antes ya me recordó a Catherine Deneuve tanto por su belleza como por su ausencia.

Inevitablemente se cruzaban nuestras miradas. Yo trataba de evitar por todos los medios enfrentar mis ojos con los suyos: trazando circulos alrededor de su rostro, cerrando los ojos unos segundos, mirando hacia mi mp3 o la mochila, mis manos, el techo, mis zapatos, los que se sentaban a mi izquierda y derecha, etc... Ella también trataba de hacer lo mismo, pero no habia forma, era como un imán volvíamos a mirarnos directamente, hasta impúdicamente.

¿Que estará sintiendo? - me preguntaba mientras me perdía en sus pupilas. Yo me sentía claramente turbado, ella no encontraba lugar donde colocar sus manos y tuve en algún momento miedo a que ella se marchase por dicha incómoda situación. De todos modos, el viaje sería breve, no podia yo aspirar a más. Aunque mis deseos hacia ella se perdian en el torbellino infinito de mi imaginación.

Pudimos escuchar el aviso de parada. Se levantó de su asiento y se dirigió rápidamente hacia una de las puertas y lógicamente pensé que iba a apearse. Pero no fue así, sólo se situó junto a una de las puertas y sin más me surgió esa terrible preguntas ¿Tuvo miedo? Luego llegué a mi parada y me situé detras de ella, iba a bajarse en la misma que yo. Volvieron a brotar preguntas de mi mente turbulenta: Si se vuelve hacia mi ¿seré capaz de decirle algo?, ¿se pondrá a gritar?, ¿quizás tomarnos un café y prolongar el placer de su presencia?...

Se abrieron las puertas y nuestros destinos se separaron quizás para siempre, aunque esos gramos de felicidad endulzaron 35 minutos de mi vida.

Gracias.

jueves, 14 de octubre de 2010

La poderosa experiencia del amor

"Los recuerdos del amor nunca pasan. Permanecen, guían e influyen mucho después de que la fuente de estímulo se haya desvanecido. No hay nada de nuevo en esto. Toda aquella persona que se haya sentido conmovida por un amor genuino sabe que éste deja huellas perdurables en el corazón humano. El efecto del amor perdura porque la naturaleza del amor es espiritual. El hombre que no pueda ser estimulado para alcanzar grandes alturas de logros por medio del amor no tiene esperanza alguna, está como muerto, aunque pueda parecer vivo.

Recuerde algunas cosas del ayer, y sumerja su mente en los hermosos recuerdos de un amor pasado. Eso suavizará la influencia de las actuales preocupaciones y molestias, las realidades de la vida, y -¿quién sabe?-, durante esta retirada temporal, su mente le llevará al mundo de la fantasía, las ideas o los planes capaces de cambiar todo el estatus financiero, o el espiritual, de su vida.

Si usted cree que es desgraciado porque ha amado y perdido, olvide esa idea. Todo aquel que ha amado de veras nunca pierde por completo. El amor es caprichoso y temperamental. Llega cuando quiere, y se va sin la menor advertencia. Acéptelo y disfrute de él mientras permanezca; pero no malgaste su tiempo preocupándose por su desaparición, porque así nunca conseguirá que regrese.

Rechace también la idea de que el amor se presenta sólo una vez en la vida. El amor puede aparecer y desaparecer en innumerables ocasiones, pero no hay dos experiencias amorosas que afecten a una persona del mismo modo. Puede producirse, y de hecho ocurre, una experiencia amorosa que deje en el corazón una huella más profunda que las otras, pero todas las experiencias amorosas son beneficiosas, excepto para la persona que se siente resentida y cínica cuando el amor desaparece.

En el amor no debería existir desilusión alguna, y no la hay si la gente comprende la diferencia entre las emociones del amor y las del sexo. La gran diferencia radica en que el amor es espiritual, mientras que el sexo es biológico. Ninguna experiencia que afecte al corazón humano con una fuerza espiritual puede ser nociva, excepto como consecuencia de la ignorancia o de los celos.

No cabe la menor duda de que el amor es la experiencia más grande de la vida. Le permite a uno entrar en comunión con la Inteligencia Infinita. Cuando se mezcla con las emociones del romanticismo y del sexo, puede conducirle a uno muy alto por la escalera del esfuerzo creativo. Las emociones del amor, el sexo y el romanticismo son los lados del eterno triángulo del genio con capacidad para lograr y construir.

El amor es una emoción con numerosos colores, sombras y caras. Pero la más intensa y ardiente de todas las clases de amor es la que se experimenta cuando se mezclan las emociones del amor y del sexo. Los matrimonios que no se ven bendecidos con la afinidad eterna del amor, apropiadamente equilibrada y proporcionada con el sexo, no pueden ser felices, y raras veces perduran. El amor, por sí solo, no proporcionará felicidad en el matrimonio, como tampoco el sexo, por sí solo, lo hará. Cuando estas dos hermosas emociones se mezclan, el matrimonio puede producir un estado mental cercano al espiritual que se llega a conocer en este plano terrenal. Cuando a las emociones del amor y el sexo se les añade la del romanticismo, se eliminan los obstáculos que se interponen entre la mente finita del hombre y la Inteligencia Infinita. ¡Entonces, un genio ha nacido!"

Napoleon Hill, 1937

martes, 12 de octubre de 2010

Lluvia

Hoy es festivo. Me levanté temprano y me hicé un café. Me senté en la terraza a tomármelo, mientras observaba como las gotas de lluvia caían sobre los charcos atrapando burbujas de aire que flotaban un segundo. El aire era fresco...

miércoles, 6 de octubre de 2010

Hola

¿Que tal? ¿Como ha ido tu día? Si, si... me dirijo a ti. Aunque, en este momento, no pueda estar físicamente junto a ti, para preguntártelo mientras miro en lo más profundo de tu ojos, ni pueda ofrecerte mis manos para juntarlas con las tuyas.

Aún asi, me gustaría saber de ti, de tus preocupaciones, de tus miedos, incluso de lo que te hizo feliz. No sólo quiero saber de las grandes cosas, sino también de esas pequeñas que quieras contarme, que quizás pasen desapercibidas para el resto del mundo pero no para ti, como el canto dulce de un pájaro, como un sueño voluble, como una sonrisa fugaz.

Porque tú eres importante para mi desde que te conozco y te lo recuerdo en estas líneas. ¿Quien soy yo? ¿a que es debido todo esto?... Sencillamente pon tu mano sobre tu pecho y siénteme, siempre estaré dentro de tu corazón.

Buenas noches con todo mi cariño.

Te quiero.