viernes, 22 de enero de 2010

El Leteo

Su vida ahora es nocturna, trabaja por la noche y duerme de día. Se ha sumergido en los vicios, el alcohol y las drogas aunque no le satisfacen. Y es devorado por la más profunda oscuridad...

El Leteo

"Ven a mi pecho, alma sorda y cruel,
Tigre adorado, monstruo de aire indolente;
Quiero enterrar mis temblorosos dedos
En la espesura de tu abundosa crin;

Sepultar mi cabeza dolorida
En tu falda colmada de perfume
Y respirar, como una ajada flor,
El relente de mi amor extinguido.

¡Quiero dormir! ¡Dormir más que vivir!
En un sueño, como la muerte, dulce,
Estamparé mis besos sin descanso
Por tu cuerpo pulido como el cobre.

Para ahogar mis sollozos apagados,
Sólo preciso tu profundo lecho;
El poderoso olvido habita entre tus labios
Y fluye de tus besos el Leteo.

Mi destino, desde ahora mi delicia,
Como un predestinado seguiré;
Condenado inocente, mártir dócil
Cuyo fervor se acrece en el suplicio.

Para ahogar mi rencor, apuraré
El nepentes y la cicuta amada,
del pezón delicioso que corona este seno
el cual nunca contuvo un corazón."


Un poema de "Las flores del mal - Charles Baudelaire" dedicado al Leteo, uno de los ríos del infierno, cuyas quietas aguas permitían a los muertos el olvido de sus afanes terrestres.

2 comentarios:

  1. Un inquietante poema, hermoso, desde luego. No sé si para mi sería atrayente la oscuridad...

    Muchos besos.

    ResponderEliminar
  2. Ana, para él es inevitable.

    Besos.

    ResponderEliminar