miércoles, 27 de enero de 2010

Fuego en el cuerpo

Deseabas conocer el "secreto de los alquimistas" y sabías que yo podía ayudarte. Yo te deseaba y tu sabías que podías ayudarme.

Hacía tiempo yo te imaginaba, pero jamás pensé que fueras tal como te sentí. Tu piel suave como la seda, tus labios con sabor a fresa, tan acogedora, cálida, lúbrica, serpenteante y provocadora como siempre. Todas tus cualidades hacían tan difícil y placentero dicho trabajo.

Mientras dibujabas con la punta de tus cabellos secretos inconfesables sobre mi pecho, yo descubría tus senos generosos que se balanceaban ante mí. Sólo una mirada tuya bastó para saber cuando estabas dispuesta para dicha tarea, justo a tiempo para que mis deseos no se consumieran en un fuego devastador. Al ritmo del palmoteo de mi vientre contra tus nalgas mientras te penetraba. Primero rápidamente, después poco a poco más lenta y profundamente como tus suspiros. Hasta el final, sin final, durante toda la noche, con sus horas, minutos, segundos, y cada metro que recorre la luna en el firmamento con sus constelaciones.

Hasta la próxima.

Besos.

sábado, 23 de enero de 2010

Desentrañado

Marqués de Dos Aguas - ©2010 serpiente1966


El dolor siempre es más amargo y profundo cuando te lo infringe quien amas. Si lacera tu alma en el momento más vulnerable. Si lo hace aquella persona, la única persona, a la que confiaste hasta lo más íntimo. Sus condiciones y desplantes son lo suficientemente duros como para continuar soportándolos con un corazón roto. Y después, cuando ya sólo te sientes desarmado, desentrañado y dolorosamente desgarrado...

...sales a la calle y te tambaleas, te sientes como un monigote, un payaso, una marioneta del vacío. Y todo aquello que te dijo lo haces tuyo y tambien inventas más apelativos autodestructivos, y crees que lo comprendes entre la vidriosa visión de las calles oscuras. Demagogo, radical, absurdo, gurú impresentable, ridículo consejero, raro, alcahuete, hipócrita, iluso, idiota en definitiva. No volveré sobre los mismos pasos, ni a mendigar un abrazo o un beso, ni a dar la posiblidad de una respuesta, soy un ser despreciable que merece lo que tiene, pero hay heridas que sólo hay una forma de cerrarlas si el tiempo no se encarga de terminar desangrándome por ellas.

" En las montañas de Valkeri
entre los pavorreales que se pavonean
encontré una flor
tan grande como mi cabeza
y cuando me estiré
para olerla

perdí el lóbulo de la oreja
parte de la nariz
un ojo
y la mitad de la cajetilla
de cigarrillos

regresé
al siguiente día
con la intención de cortar
aquella maldita cosa
pero la encontré
tan hermosa
que en cambio
maté un
pavorreal. "

El amante de las flores - Charles Bukowski

viernes, 22 de enero de 2010

El Leteo

Su vida ahora es nocturna, trabaja por la noche y duerme de día. Se ha sumergido en los vicios, el alcohol y las drogas aunque no le satisfacen. Y es devorado por la más profunda oscuridad...

El Leteo

"Ven a mi pecho, alma sorda y cruel,
Tigre adorado, monstruo de aire indolente;
Quiero enterrar mis temblorosos dedos
En la espesura de tu abundosa crin;

Sepultar mi cabeza dolorida
En tu falda colmada de perfume
Y respirar, como una ajada flor,
El relente de mi amor extinguido.

¡Quiero dormir! ¡Dormir más que vivir!
En un sueño, como la muerte, dulce,
Estamparé mis besos sin descanso
Por tu cuerpo pulido como el cobre.

Para ahogar mis sollozos apagados,
Sólo preciso tu profundo lecho;
El poderoso olvido habita entre tus labios
Y fluye de tus besos el Leteo.

Mi destino, desde ahora mi delicia,
Como un predestinado seguiré;
Condenado inocente, mártir dócil
Cuyo fervor se acrece en el suplicio.

Para ahogar mi rencor, apuraré
El nepentes y la cicuta amada,
del pezón delicioso que corona este seno
el cual nunca contuvo un corazón."


Un poema de "Las flores del mal - Charles Baudelaire" dedicado al Leteo, uno de los ríos del infierno, cuyas quietas aguas permitían a los muertos el olvido de sus afanes terrestres.

viernes, 15 de enero de 2010

Tranquilidad

Él pensaba que ese día nunca llegaría, siempre albergó esperanzas dentro de su amargura. Que su sonrisa le volviera a hacer vibrar, como durante aquel lejano verano en la playa. Que un beso suyo volviera a cruzarse en su camino. Que todas aquellas preguntas quedaran respondidas fundidos en un abrazo. Después de intentar que su ausencia no fuera tan dolorosa buscó en el desierto durante un tiempo, pero solo encontró serpientes y soledad. Vender el alma fué más sencillo de lo que parecía. Como un frágil sueño, que luego olvidas. Y luego el frío, como la muerte, como la nada. Y esa felicidad extraña, que invade el cuerpo, como una droga, como un sutil veneno. Rompiéndose en mil pedazos el pasado con sus recuerdos. Desapareciendo todo: sus preocupaciones, sus deseos, sus sueños. Era como una parálisis irreversible, de todas las emociones y sentimientos. La mejor forma de seguir viviendo con el alma extirpada para no gozar ni sufrir, a cambio de una aparente tranquilidad.


"El triste que se despide
de plazer e de folgura
se despide;
pues que su triste ventura
lo despide
de vos, linda creatura.

Del que tal licencia pide
havet, señora, amargura,
pues la pide
con desesperación pura,
e non pide
vida, mas muerte segura."

Canción del Marqués de Santillana