martes, 17 de noviembre de 2009

Gemidos a las 12 de la noche

Ayer, de nuevo, escuché tus gemidos entre la música de camuflaje. Los reconozco como si aún los estuviera escuchando tan cerca como aquel día.

Ayer, aún eran las 12 de la noche, cuando los suspiros dibujados con gemidos despertaron mis ansias por ti. No hacía frío por lo que salí a la terraza y me senté en el sillón mientras tus risitas pícaras se entremezclaban con caidas de objetos y gemidos. Tenías las luces encendidas y yo, abajo, estaba en penumbra. Anoche sólo podía contar estrellas y escucharte. Y mi menté imaginó lo que ocurría, mientras mi corazón se derretía en la oscuridad.

Buenas noches.

2 comentarios:

  1. ¿Sabes que con tus palabras me has hecho recordar algo que tenía casi en el olvido...?
    No tengo claro si en ellas te asalta la tristeza, en todo caso me resulta tremendamente excitante y cruel.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Si, Ana, la verdad es que me produce esa sensación, tan extraña, de tristeza y excitación. Y saber que voy a seguir escuchándole... y encontrándome con ella cada martes.

    Besos.

    ResponderEliminar