sábado, 21 de noviembre de 2009

Perdiendo caminos

Desolado, con el alma rota, sin aliento, muriendo. Va hundiéndose en el abismo con las alas rotas y el destino perdido. Ya no hay reposo, no hay razones, no hay paraíso, solo infiernos de silencio y desiertos de olvido.

martes, 17 de noviembre de 2009

Gemidos a las 12 de la noche

Ayer, de nuevo, escuché tus gemidos entre la música de camuflaje. Los reconozco como si aún los estuviera escuchando tan cerca como aquel día.

Ayer, aún eran las 12 de la noche, cuando los suspiros dibujados con gemidos despertaron mis ansias por ti. No hacía frío por lo que salí a la terraza y me senté en el sillón mientras tus risitas pícaras se entremezclaban con caidas de objetos y gemidos. Tenías las luces encendidas y yo, abajo, estaba en penumbra. Anoche sólo podía contar estrellas y escucharte. Y mi menté imaginó lo que ocurría, mientras mi corazón se derretía en la oscuridad.

Buenas noches.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Caminando desiertos

Salgo sin razón ni destino, con angustia de noches vacías y suspiros sin sueños.

El sol de otoño que hiere la retina y el frío que acuchilla el alma invitan al viento a recorrer las callejuelas del pueblo. El viento golpea las ventanas y arranca las hojas muertas, que terminan arremolinándose en los rincones escondiendo recuerdos y sonrisas de noches cálidas.

Mis pasos apagan el silencio de las calles y mi mente urde deseos imposibles con los fantasmas del recuerdo.

Y al final de nuevo me encuentro solo, con un café en el desierto.

martes, 3 de noviembre de 2009

Otra posible entrada sin respuesta

Las calles eran de polvo gris. Esta noche atravesé terrazas de bares sucios, con gente depravada y sombría que jugaba a las cartas. Los coches vaciaban de humo sus tripas a mi paso y perdian miradas fijas cristalinas por escaparates y seducciones. Estaba caminando sin sentir mis pies pero mis huellas pedian permiso para no existir, no quise negarme pero era imposible.

Sentí frío y miedo porque las hojas que morían en el aire me recordaban la fragilidad de mi alma y lo lejos que estás. Te necesito y aunque nuestras miradas se cruzaron, siento que sólo fue un sueño mío y un simple saludo tuyo. ¿No puedes darme algo? ¿No puedes evitar que llene mi vida de lagrimas y sueños inalcanzados? Dame aunque sea un quizás o dame un nunca para enterrar para siempre un alma atormentada.