miércoles, 9 de septiembre de 2009

Tascas


Hace poco pasé por la zona donde estaban las "tascas", sólo por recordar el sabor de su aire. Ya no quedaba rastro de aquellos 80. La destrucción de aquellas callejas adoquinadas, sepultadas por grises baldosas de cemento cuadriculado y frío.

Una sensación cálida me trajo ese rancio portero que salía a la calle Conde Montornés, con ropa de posguerra y olor a alcohol de romero, fumándose un puro "caliqueño".

Ni una tasca, ni un miserable garito, sólo sobrevive el viejo tapicero que terminará sus dias cosiendo terciopelos rotos a cuatro ancianas que su falta de movilidad les impide escapar de allí.

Suspirando por mi vida pasada, quizás soñando, refugiado en los colores y la música de noches ¿mágicas?... aún escucho el eco de mi moto por los callejones, las risas en los bares de lesbianas y el humo de marihuana flotando sobre las farolas.

6 comentarios:

  1. El recuerdo más dulce de la ciudad que me vio nacer son sus domingos mañaneros. Domigos con sol, cervecitas al sol, que sientan mejor. Quedar en la bodega para ir al rastro, cañita y tapita. Rastro, parada en el bar de los caracoles, cañita y tapita, ir a comer al Soidermersol, lentejas y un montón de cañitas. Cuando terminábamos esas jornadas matutinas ya era por la tarde, que era cuando nos fumábamos los porros y acabábamos en casa de Mar jugando a algo, fumando y bebiendo, risas y complicidades. Reuniones de amigos que ya no volverán.
    La vida ahora es tan diferente... Madrid es tan diferente. Yo soy tan diferente...

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  2. Cuantas sensaciones me ha traído leerte...eran otros tiempos, mas inconscientes, mas sencillos, la bohemia se instalaba en cada cita, en cada libro, de fondo algo de Sabina para amenizar...

    Un beso.

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  3. Tienes tanta razon en lo que escribes, que abruma. Yo no conozco Madrid, pero lo que si conozco es la sensacion de los cambios por los que atraviesan las ciudades. Y es verdad, todo en la vida cambia, ya no exiten las calles llenas de niños jugando, ya no exite la confianza que habia antes en la personas, en fin ya no existen tantas cosas.... que la verdad es para echar a correr y no parar. Un Saludo.

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  4. Towanda:

    Es inevitable que tras pasar los años todo es diferente, incluídas las personas. Y en la lejanía del tiempo esos recuerdos se tintan de sepia y terminan como un buen vino añejo dentro de nuestros corazones; que posiblemente podamos saborear algún día junto a alguien que sea capaz de disfrutarlo con nosotros.

    Mil besos.

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  5. Ana:

    La experiencia es, sin lugar a dudas, la madre de la consciencia. Hoy por hoy, yo cambiaría unos cuantos años de experiencia por unos minutos de inconsciencia y sencillez, incluso locura.

    Besos.

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  6. Susana:

    Aunque yo me estaba refiriendo a Valencia, podría referirme también a otras ciudades. Realmente ya perdieron ese encanto de otros tiempos, la vida en las ciudades se ha convertido en algo tan frío e impersonal que se hace hasta dificil tratar de ser uno mismo dentro de ellas.

    Besos.

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