domingo, 20 de septiembre de 2009

Placeres solitarios

Desde el adiós hasta el hola pasan mil años y tu ausencia y mi amarga soledad me arrastran a una vorágine de deseos voluptuosos y placeres solitarios que embargan mi alma. Tu recuerdo se entremezcla con mis sueños más lujuriosos y malditos. Entonces mi perturbada imaginación juega desbocadamente con lo realizable, lo impensable, lo placentero, lo imposible, lo despreciable, sin encontrar destino ni verdad. Terminando cada vez ardiendo mi corazón en el fuego de la pasión más desenfrenada y fundiéndose con tu recuerdo para poseerte eternamente dentro de mi.

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