jueves, 3 de septiembre de 2009

Mi propia conclusión

Y ahora me vuelvo a preguntar: ¿De que sirve hablar si al final las palabras se las lleva el viento? ¿De que sirve caminar si luego tienes que regresar sobre tus propios pasos, tarde o temprano? ¿De que sirve desear si jamás será satisfecho dicho deseo?

Me siento cansado, acalorado, ese fuego que me está consumiendo. Devora cada destello de cordura. Y me doy cuenta de que mi vida hasta el momento ha sido una patética secuencia de despropósitos.

Podía haber bebido menos café. Podía haber besado a aquella chica. Podía haberme ido cuando aún no era demasiado tarde. Podía haber aceptado aquella cita. Podía haber dicho o por lo menos manifestado aquello que sentía... Pero no, no lo hice, nada hice, por miedo, vergüenza, lógica... No sé, que importa y lo que es peor... a quien le importa realmente.

Asi que aquí estoy, el mismo tipo pero más idiota cada dia que pasa.

Buenas tardes. Besos.

1 comentario:

  1. Hola. Juan te doy las gracias por el comentario que me dejaste. También felicitarte por tu blog. Siempre que pueda entraré en él, Sino te importa me añadiré como seguidora tuya.
    Un saludo
    Lucia-meveras

    ResponderEliminar