domingo, 13 de septiembre de 2009

Kaori o cuando el destino depende de uno mismo

Aquella noche de verano del 88, cuando terminaba de trabajar a eso de las 10 de la noche, sólo me quedaban ganas de irme a "Contacto" (un pub cerca de casa) a echar unas partiditas de billar con Susi (la dueña del garito) y de paso unas cervezas negras o algo tropical, según.

Todo iba según lo previsto, como otras tantas veces. Me quedé un rato jugando sólo ya que ella salía a atender a los clientes que comenzaban a llegar a por sus copas. Pero.... un lenguaje ininteligible que procedía de algún lugar de la segunda altura, donde están la barra y las mesas.

- Me parece que hay alguna que está borracha. Alguna "guiri", pobrecilla. - me dije mientras me bebía el último trago de cerveza.

De repente escuché un siseo...

- Ssssssssssssssssss...... Sssssss........

- Seguramente será el barril de cerveza que pierde gas - me dije.

Y uahhh!!!!! veo una mano que se descuelga a través de las plantas de plástico que dividen las dos alturas. y a continuación una bello rostro oriental aparece entre el plastificado follaje.

- Hol - l - laaaa... - me dice cerrando sus rasgados ojos y con una sonrisa borrachina en sus labios.

Uf. dejé el billar y subí, no fuera a caerse al piso del billar.

- ¿qué te pasa? ¿estás borracha? - le pregunté a la japonesa (luego me di cuenta de lo idiotas que fueron esas dos preguntas)

- Ji ji ji,... - esa fue su respuesta.

Nunca antes habia visto a una japonesa borracha. Estuve intentando averiguar algo de ella, aunque las cervezas cada vez me pesaban más. Se llamaba Kaori, sus padres habian venido de Japón a vivir a Valencia por cuestiones de trabajo.

4 cafés después...

Ella decía que estaba harta, que no tenia amigos... etc... La verdad es que era una chica muy bella y no pude resistirme a decirselo, no siendo muy propio de mi (normalmente soy muy tímido). Si hubiera tenido en ese momento la cámara hubiera tirado 4 carretes para capturar esa sonrisa que me regaló envuelta en ese ambiente, compensando mi vergüenza algo aligerada con alcohol y cafés. Ahora me arrepiento de no haberle hecho aquellas fotos. Siempre me pasa y me machaca en la cabeza esa frasecita que no se quien me la dijo (Las mejores fotos son aquellas que no pudieron hacerse).

Ella queria venirse conmigo después de haberse recuperado un poco. Ese día no lo dudé ni un sólo momento, es más me apetecia mucho estar con ella, no se por qué (las cervezas, estaba borracha, era japonesa, estaba solo... no sé).

En ese momento, Paquito se cruzó por nuestro camino.

- Hola Paco, ¿como estás? ¿ya para casa? - le dije con la idea de saludo breve y despedida.

- Hola Juan, si.. para casa - me dijo mientras observaba a Kaori con cara de preocupación.

- ¿no se encuentra bien? ¿quieres que te lleve a tu casa? ¿vives cerca? - dijo Paco deslizando su brazo por la cintura de la oriental.

En ese momento, se cruzaron por mi mente varias ideas que posiblemente hubieran cambiado el destino de los tres.

- Quitar diplomáticamente el brazo de Paco de su cintura y haberle dicho: No te preocupes , ya la llevo yo.

- Decirle a Paco: Bueno, si tu le llevas a casa ya estoy más tranquilo. Hasta mañana.

- Pegarle un guantazo a Paco (debido a la sobrecarga laboral y personal que llevaba yo) y decirle ¿de que vas?.

Podría decir lo que hice, pero ya que alguien (lo dudo) puede leer esta entrada y me he extendido tanto. ¿Que crees que hice? ¿Tu que hubieras hecho?

Todavía veo a Kaori, en la próxima entrada os diré que ocurrió y que ocurre hoy con ella.

1 comentario:

  1. Para poder contestar a esa pregunta, debería conocerte mas, de todos modos, yo me la hubiera llevado a casa, mas café, mas charla y....¿quién sabe?.

    Besos

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