domingo, 6 de septiembre de 2009

Hoy de madrugada...

Una noche con luna llena, la 1:30 a.m, argentinos con prisa y un partido de futbol a las 2:00 a.m, un bocadillo con contenido indefinido, dos o tres cervezas o más cervezas, un paseo a la orilla del mar, una mujer con un lenguaje indescifrable, una sonrisa, una camiseta a rayas, un beso con sabor a arena, cuatro olas espumosas, un caramelo de café, un kilo de arena y doscientos gramos de gravilla, dos sonrisas, unos ojos cerrados, un bikini enterrado, un abrazo, cuatrocientos cincuenta y seis besos, supuesto final del partido, tres tablas de ejercicios placenteros sobre la arena, ciento treinta besos, doscientos sesenta y dos metros de caricias, cinco tablas de ejercicios placenteros bajo el agua, dos o tres litros de agua salada, ciento sesenta y siete besos, unas gafas dentro de un bañador mojado, doce sonrisas, ochenta palabras desconocidas, tres o cuatro palabras mías sin demasiado sentido, cuarenta y cinco sonrisas, ochenta y siete besos, mil seiscientas cincuenta y nueve olas espumosas, luz de amanecer...

Buenos días.

2 comentarios:

  1. Madrugada, ni un solo beso, ni abrazos. Unicamente, mi soledad y yo. I miss you

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  2. Creeme, hay ocasiones tan escasas que para mi es tan importante recordarlas como enumerarlas e incluso contarlas.

    Yo también...
    Besos.

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