jueves, 24 de septiembre de 2009

El abismo

3404B - ©2005 serpiente1966


A veces me llegan a la memoria esos destellos de la infancia y de la juventud perdida. Ese aroma agradable a hierba fresca por la mañana, a palomitas de maíz las tardes de verano, al arroz con acelgas de mi abuela, a calor de chimenea, el tacto de la piel suave, los besos escondidos, las noches de playa, el aroma del mar...

Pero ya no siento lo mismo, todo se ha endurecido, se ha enfriado. Y ese nudo en la garganta, esa eterna angustia dificil de espantar, no hay vuelta atrás, no hay paz ni sosiego. Me convertí en un loco buscador de sensaciones en noches estériles. ¿tendría que mutilar definitivamente mis organos sensoriales? ¿mi mente? ¿mi alma?

¿Sólo es una suplica al viento o el juego de las palabras vacías?

¿A dónde fueron aquellas sensaciones? Porque hoy el abismo que dejaron sólo puede llenarse de frío y dolor.

5 comentarios:

  1. Con tu permiso, te dejo una canción de Victor Manuel que me hiciste recordar...

    Tu beso tembloroso y programa doble de cinco pesetas
    en el momento justo nos enchufaban con la linterna
    cuantos atardeceres por las callejas sin darse tregua
    que distintos los besos cuando pasabas de ir a la escuela...


    Del beso aquel de judas que descubrimos sin darnos cuenta
    junto a dos corazones atravesados por una flecha
    cuando tire su anillo el agua del rio se volvio negra
    de esto hace ya treinta y cinco y jamas he vuelto a pisar su acera.


    A donde iran los besos que guardamos,que no damos
    donde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo
    donde iran tantas cosas que juramos un verano
    bailando con la orquesta prometimos no olvidarnos

    Y el beso que te llega en aquella carta que nunca esperabas
    como no esta firmada miras distinto a las compañeras
    todo el frances que supe que sabre nunca fue culpa de ella
    le llamaban B.B y no la vi en "babette se fue a la guerra".

    Besos

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  2. Yo también tengo destellos de la infancia pero en mi caso son menos agradables y frescos, no recuerdo nada de las acelgas de mi abuela, quizás sí de un conejo al ajillo que es lo único que sabía hacer bien, perdona abuelita, pero no es nada que me lleve a sensaciones de paz y alegría, de infancia y de amor. Mis recuerdos, si es que tengo alguno, son más bien de alguna pequeña angustia de estar sola en este vasto mundo donde miraba a mi alrededor y nada me abrazaba. Congratúlate pues de tus memorias que son dulces. de tus besos furtivos y de las palomitas de maíz. Disfruta de las sensaciones perdidas porque todavía están ahí fuera esperándote, que no están perdidas, sólo extraviadas, vagando solas en espera de tu reencuentro. Y yo creo que nunca es tarde, al menos esa es mi esperanza, para disfrutar de cualquier momento que la vida me ofrece, y quizás solo es que mis ojos estén cerrados, o que estoy tan acostumbrada a ver lo mismo siempre que ya no veo nada, que ya no siento nada, como tú. Pero sé que todo está ahí, a mi alcance, sólo tengo que alargar mi mano y al menos acariciarlo. Comprendo tu frío y dolor, la soledad, el pasado que parece perdido, el presente que parece sin futuro. Pero todo está aquí, ahora, lo sé y quiero verlo y te digo que podemos verlo, cómo puede ser de otra manera?
    5,30 de la mañana, quizás no sé bien lo que digo, pero para ser tan tarde hay mucha actividad en mi portal ¿qué hace la gente a estas horas en este pueblo donde vivo?
    Muchos besos

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  3. No sé. Pero comprenderás que cuando uno siente dolor en lo más profundo del alma trate de echar mano de algunos recuerdos felices, las sensaciones perdidas definitivamente en el abismo del tiempo, jamás se recuperan. Puedes descubrir otras pero... cuando uno se siente tan cansado de suspirar por deseos imposibles termina por prescindir de cualquier otra opción.

    Espero que tu puedas abrir los ojos, puedas descubrir lo que está ahí, acariciarlo, incluso disfrutarlo, tu eres fuerte, lo sé.

    Muchos besos.

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  4. Todos somos fuertes o débiles, es sólo un punto de vista. No hay mucha diferencia ni tampoco alternativas. A veces el que parece fuerte es en realidad el más débil, y el que llora en cada esquina se muestran implacable cuando llega el momento...

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