sábado, 15 de agosto de 2009

El amor y el tiempo

Existen dos conceptos del amor, de la palabra que expresa ese sentimiento. El amor temporal u horizontal y el eterno o vertical.

El corazón desea lo imperecedero, ahí la idea de permanencia está mal interpretada por la mente. Pero es lógico puesto que solo conocemos el plano horizontal o la dimensión tiempo con nuestros sentidos. Dentro de esa dimensión hay sólo dos posibilidades: Algo es instantáneo o es permanente. Lo permanente no es otra cosa que muchos instantes de tiempo sucesivamente; pero también empieza y termina. Lo permanente no es eterno. Nada puede ser eterno en la dimensión tiempo. Lo que nace en el tiempo muere en el tiempo. Si hay un principio, hay un fin.

Si ese amor tiene un comienzo en cierto momento en el tiempo, transcurriendo uno o más instantes. Entonces se acaba cuando se terminan esos instantes. Termina más tarde o más temprano. Si es uno o pocos instantes lo llamas instantáneo; si tarda más instantes de tiempo en llegar a su fin, lo llamas permanente. Pero esa permanencia no satisface al corazón, porque el corazón desea lo que no acaba nunca, lo que es para siempre.

Como ya dije en algunas ocasiones, la mente no puede saber nada sobre la eternidad porque solo y exclusivamente se basa en conceptos “demostrables”, palpables para nuestros sentidos físicos. El corazón añora lo eterno, los deseos del corazón sobrepasan la razón y los conceptos. La mente se dedica a intentar razonar lo irrazonable, los deseos y anhelos del corazón, lo que solo se puede sentir con el corazón. La mente sólo puede reconocer un amor vivido durante muy poco tiempo, o durante un poco más de tiempo. Pero aunque el amor se viva durante más tiempo, el temor a que se acabe siempre estará ahí. Y es lógico; se va a terminar. Realmente, durará más si no lo razonas con la mente. Te llevará más tiempo darte cuenta de la fragilidad de ese amor. Si lo razona tu mente se terminará enseguida porque nos convencerá de la fragilidad de ese amor con todos esos conceptos preconcebidos generados en el pasado por la misma mente.

Cuanto más razone una persona, más corta será la duración de su amor, del amor tal y como lo conoce. La mente nos convence de los puntos negativos de la relación amorosa: el aburrimiento, el hastío, los celos, etc... y decide finalizar.

Pero la mente puede terminar una cosa e inmediatamente sustituirla por otro objetivo, una y otra vez. La mente nunca aprende, solo se dedica a ir generando planteamientos y posibles soluciones, para mantenernos ocupados y ganar poder sobre nuestro libre albedrío. La mente se ha hecho tan poderosa que nada de lo que surge del corazón llega al ser de cada persona, sin que ella lo interprete y canalice en su propio beneficio a costa del sufrimiento del corazón.

El corazón desea un amor incombustible, eterno, incondicional, impalpable pero real en una dimensión vertical. El amor que surge del no-pensamiento, de lo más profundo del alma y del Universo. No es un amor que surge de la mente, un fenómeno mental, no es un proceso fisiológico, ni biológico porque no es eterno, no tiene la consistencia que desea el corazón.

No existe el tiempo cuando existe ese amor vertical, ni pasado, ni futuro, solo un eterno presente. Cuando dos personas se aman en la dimensión tiempo, están realmente ilusionados y no piensan en la duración de su amor. Cuando se acaban de enamorar creen que van a estar juntos para siempre. Pero con el paso del implacable tiempo y ese amor empieza a sucumbir, la mente nos intenta convencer para salvarlo, para hacerlo eterno, para que no nos fijemos en las fisuras, para taparlo. Aunque también puede intentar convencernos de lo opuesto: Déjalo ya, no ves que no te hace caso, etc... Las posibles soluciones de la mente, las que nos van entreteniendo toda la vida y ahogando los deseos de nuestro corazón con su consiguiente dolor psicológico.

Cuando hayamos conseguido no-pensar, dejar todos esos conceptos, problemas, soluciones, planteamientos, etc... en definitiva, esa verborrea mental que no entiende de sentimientos, solo entonces aflorará desde lo más íntimo de nuestra alma el auténtico amor.

(para tí, querida S.)

Música: Seven Seconds - Youssou N'Dour & Neneh Cherry

5 comentarios:

  1. Ufff! Hay mucho que comentar de todo esto...sí, es cierto todo lo que dices pero ¿no hablas del deseo? Yo lo veo más bien de esa forma. Eso es lo que desaparece. El amor, el auténtico, lo veo como algo más imperecedero, que es justo lo que estás negando. Si el amor es una energía, simplemente se transformaría. Si hablas del amor romántico, ese de la pareja, claro que empieza y termina. Empieza con el enamoramiento y termina con la decepción, desilusión y frustración de aquello que imaginaste, de lo creíste como algo ilusorio, tan sólo una imagen, y ahí llego de nuevo al deseo. Es el contacto físico el que te lleva a una relación. Eso es lo que te "ciega" o te engancha, como decíamos ¿por qué te gusta este y ese no? Entonces otra vez hablamos de deseo, que con suerte, durará muchos años... el amor se transforma, el amor nace de dentro, y por tanto no muere, siempre está ahí, nunca termina, es fuente infinita. La relación, el deseo, eso es de lo que para mí tú estás hablando. Corrígeme si me equivoco, que no dudo en que algo como esto, da mucho que hablar...

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  2. Bueno, yo en ningún momento dije que el amor "auténtico" fuera perecedero, todo lo contrario; aunque yo lo denominé "amor vertical" ese amor que se escapa de lo conceptual, del espacio y el tiempo (horizontal). Como dije en el último párrafo, cuando dejemos de intelectualizar lo que escapa a la razón es cuando podrá aflorar de los más íntimo de nuestra alma ese amor "autentico" o incombustible.

    El amor romántico, "de pareja", "de amigos", "enamoramiento" o como quiera tu INTELECTO conceptualizar, aiempre, siempre son perecederos. Tan perecederos como el tiempo y el espacio y en definitiva los conceptos y teorias que producidos por uno mismo o fruto de una educación, moral, experiencias u otros hayan creado dicho concepto en nuestra mente. Y nuestra misma mente vaya a conducir CONSCIENTEMENTE a ese mismo final.

    ¿El deseo? ¿La atracción fisica? etc... son sentimientos que también emanan de nuestra alma, nunca de nuestra mente. Captamos a través de nuestros sentidos la imagen, sonido, olor, tacto, etc... de algo, alguien... y eso produce en nuestra alma un "vuelco", un deseo, un anhelo... aunque escape a la razón (dicen que el amor es ciego), yo digo no es ciego porque esa imagen fue vista por el alma, pero si que es "tonto"; porque no razona, sólo SIENTE.

    Si, da mucho que hablar o mejor dicho PENSAR.

    Besos.

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  3. Entonces, para qué nos necesitamos, para que unirnos a otras personas? A parte de la procreación, el sexo, (excepto algún suertudo hermafrodita), es la única razón posible. Si el amor nace de dentro, a qué viene elegir una persona en concreto? La monogamia en ese caso es absurda, si nos lográramos deshacer de la mente supongo que no tendría ningún sentido. Es acaso que establecemos esta sociedad "familiar" desde un punto de vista puramente económico? Porque está claro que en este sistema es bastante complicado prosperar solo. Son los celos algo inventado para que se perpetúe el sistema económico social? Bueno, no sé si estoy siendo muy clara, no he dormido mucho y me cuesta expresarme...me captas?
    Cuando llego a conclusiones como éstas, que normalmente sucede cuando no estoy enamorada, miro con una mezcla de desencanto y esperanza en el futuro. Desencanto porque el cuento no existe y era tan bonito! Esperanza porque si no hay cuento, soy más coherente de lo que me parece que soy. O algo así... pensaré más sobre eso...
    Cuáles son los peros de mi discurso?

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  4. Bueno... la "necesidad" surge del instinto, indudablemente, y aunque exista deseo, la mente se encarga de elegir al mejor candidato/a. Luego todo se hunde, cuando desaparece esa "necesidad".

    Hoy en dia ya no existe esa "sociedad familiar"; cada dia el intelecto humano está más fuerte y este proceso va más rápido. Observa el mundo a tu alrededor. Los celos es una excusa de la mente para romper una relacion donde no existia "autentico" amor.

    En fin, ya hablaremos mas del tema, si tu quieres.

    Besos.

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  5. Sólo te puedo dar la razón... ya hablaremos, quizás, si los dos queremos.

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