miércoles, 26 de agosto de 2009

Desgarrándome por dentro

Es el deseo que hunde sus garras en mi pecho
como una bestia en celo.

Que penetra, me abandona y me hace odiar el aire que respiro
anhelando tu aliento y la lúbrica húmedad de tu boca.

Es el que me atrapa, envenena mis venas,
humilla mis sentidos, golpea mi mente,
acalla mis delirios, abrasa mis instintos,
y me va matando lenta y dulcemente.

5 comentarios:

  1. Mataremos el deseo para estar bien. Destruiremos las emociones. Viviremos en una línea atemporal donde el bien y el mal, lo que amamos y lo que odiamos sean fulminados con nuestro rayo de razón, entereza y solidez. Que se muera todo lo que viene de nuestra materia gris. El deseo nace de ahí, no creo en su subliminez (si es que existe esa palabra).

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  2. ¿Realmente tu crees que esa es la mejor solución? Y ¿comportarnos como unos eunucos inocentes esperando que pasen los dias tan anodinos y carentes de sentido?

    Mmmm... no sé, creo que me estás vacilando, de nuevo.

    Besos.

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  3. No se trata de ser un eunuco, sino de todo lo contrario. El deseo es otro demonio de la mente, nos ata al objeto del deseo, nos condena a sufrir la aceptación o el rechazo del deseado, que es lo mismo. El deseo es una emoción falsa.
    Reconozco que de las mil caras del demonio, esta es la que más me seduce, la que más hace que olvide quien soy y dónde estoy (si es que recuerdo quien soy); y si mientras escribo pienso, quiero rectificar, así es de poderoso, qué carajo, S....! Si llevas media vida venciéndote al deseo, a la pasión... por eso te digo que es una ilusión, un oasis que parece saciarte y en el fondo, te ahogas.
    Como soy géminis puedo pensar esto hoy y mañana, cuando el demonio me posea, disertar todo lo contrario, con argumentos también muy convincentes (al menos para mí).
    Además los días en cierta forma son anodinos y carentes de sentido igual (excepto EL SENTIDO que tú conoces de mi vida, que es el único no carente de sentido) lo demás podría cambiarse y todo seguiría igual, puedo vivir aquí, allí, trabajar aquí o allí, amar a este o el otro, tener dinero o no tenerlo, desear o soñar, todo eso es lo que da a mi vida sentido? ¿El deseo convierte a mi vida en algo sublime y con sentido?
    Entiendo por donde vas, pero es que no sé si me lo creo...
    Explicame más...

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  4. Me entiendes, no te lo crees y quieres que te explique más... Mmmmm...

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  5. No sé si me creo que apartar el deseo hace de nosotros eunucos. Y quiero que me expliques más porque supongo que a esta conclusión descrita por mí ya habías llegado tú, llegado y descartado, por lo tanto, te invito a que me convenzas si tienes interés en hacerlo. A que me saques de mi aparente convicción de que el deseo nos hace esclavos. Ya que gran parte de tu blog está dedicado a Él.
    O quizás este confusa. (últimamente empiezo a observar en mí algo parecido al aletargo mental, lentitud de entendimiento, etc.)

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