sábado, 22 de agosto de 2009

Dejadme

Dejadme gritar
cuando quiera arrancar
de mi alma
esta angustia.

Dejadme volar
cuando quiera bailar
con las nubes y los pájaros.

Dejadme llorar
cuando este viviendo
mis días más grises.

Dejadme soñar
cuando te imagine
entre mis brazos.

Dejadme reir
cuando juegue
con mis historias cotidianas.

Dejadme amar
cuando esté contigo
besando tus labios.

Dejadme morir
cuando mi tiempo se agote
y de mis labios salga
tu nombre.

Te quiero.

2 comentarios:

  1. Todo está en silencio, parece que el día acaba, y sin embargo, siento que la noche me abraza y un nuevo mundo se abre ante mí. Me gustan las sombras, la penumbra y me siento arropada en este paréntesis. A pesar del cansancio deseo seguir, disfrutar esta quietud, deseo todo lo que la oscuridad me ofrece, el anonimato de mi habitación, deseo encerrarme allí y que la noche se alargue, que no venga el día con sus sonidos impertinentes. Sólo en este momento también deseo que estés a mi lado, que entres en ese espacio sin tiempo donde nunca amanece y que comprendas la importancia de un beso y de las palabras que no se pronuncian, de las que son susurradas y de las que se gritan ahogadamente. Todo es más dulce en la noche, en mi espacio escondido. Es anónimo, delicado, callado, brutal, salvaje, abierto, libre, voraz, pausado. Es como yo quiero que sea. Perfecto y oscuro, naturalmente bello.
    El sueño me vence y siento como finalmente todo acaba. Ya no hay luz, no hay sombras. La oscuridad es total y no existe el juego. Tan sólo queda cerrar los ojos, dormir, dormir, dormir....

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  2. Déjame suspirar y luego permaneceré callado observándote y escuchando los latidos de tu corazón.

    Gracias, besos.

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